
Desde la Federació Veïns reclamamos un sistema que garantice la igualdad de oportunidades para participar, con procesos sencillos, abiertos y seguros.
Proponemos medidas para reducir la brecha digital, mejorar la plataforma, asegurar la equidad territorial y reconocer todas las voces.
Porque decidir entre todos solo tiene sentido si todos y todas pueden participar en igualdad de condiciones.
Por unos presupuestos participativos más equitativos, ágiles y accesibles
Los presupuestos participativos son un instrumento de democracia directa y corresponsabilidad ciudadana que permite a la población decidir sobre el destino de una parte de los recursos públicos. Son una herramienta clave para fortalecer la participación, la cohesión social y la confianza entre instituciones y ciudadanía.
Con voluntad de mejora continua y desde una perspectiva constructiva, la Federació Veïns propone un conjunto de medidas para avanzar hacia un modelo de presupuestos participativos más inclusivo, más eficiente y con mayores garantías de equidad territorial y transparencia.
Estas propuestas pretenden enriquecer el debate, sumar experiencias y promover un sistema más robusto, donde todos los barrios y colectivos puedan sentirse partícipes del proyecto de ciudad.
Problemas identificados y propuestas de solución
1. Procedimiento de registro y votación excesivamente complejo
A pesar de las mejoras introducidas respecto a ediciones anteriores, el proceso actual sigue siendo enrevesado: primero se vota, después hay que registrarse y finalmente hay que volver a votar. Esta duplicación de pasos dificulta la participación y provoca una pérdida notable de votos, especialmente entre personas con menos habilidades digitales.
Se propone simplificar el sistema de votación integrando todos los pasos en uno solo, solicitar solo los datos imprescindibles y facilitar el acceso con un diseño intuitivo y tutoriales breves.
2. Segunda vuelta de votación
El sistema de doble vuelta electoral genera fatiga participativa. Muchos ciudadanos que votaron en la primera fase no lo hacen en la segunda por cansancio o desconexión. Este modelo, demasiado exigente, reduce la implicación ciudadana y la calidad del proceso.
Se propone establecer una sola vuelta de votación, clara, sencilla y definitiva, que optimice esfuerzos y mejore la participación.
3. Falta de transparencia en el recuento de votos
La opacidad en el seguimiento de los resultados genera desconfianza. El hecho de no poder comprobar si se ha votado correctamente o acceder a resultados parciales merma la credibilidad del sistema.
Se propone garantizar la trazabilidad del voto, emitir comprobantes de participación y publicar resultados parciales y totales de forma clara, desglosada y accesible.
4. Fallos técnicos en la plataforma de votación
Las incidencias recurrentes en la plataforma digital han provocado la pérdida de votos en diferentes fases del proceso y han generado desconfianza entre la ciudadanía. Muchas personas no han vuelto a intentar votar tras encontrar dificultades iniciales.
Se propone asegurar la fiabilidad tecnológica con pruebas previas, reforzar la infraestructura digital y habilitar un servicio técnico de asistencia activa durante todo el periodo de participación.
5. Brecha digital y dificultades de acceso para personas mayores
La exclusión digital afecta especialmente a las personas mayores, que a menudo no disponen de competencias tecnológicas ni acceso a internet. La falta de puntos presenciales dificulta que puedan ejercer su derecho a participar en condiciones de equidad.
Se propone establecer más puntos de atención presencial con horarios amplios, desplegar equipos de acompañamiento digital y garantizar información en formatos accesibles como la LSC (Lengua de Signos Catalana), el braille o la lectura fácil.
6. Desigualdad territorial
El modelo actual favorece a los distritos con mayor peso poblacional o capacidad organizativa, generando un desequilibrio territorial y dificultando la equidad en la distribución de los recursos.
Se propone establecer una distribución del presupuesto por barrios, asegurando que todas las zonas de la ciudad obtengan alguna mejora tangible, favoreciendo así la cohesión territorial.
7. Desigualdad entre tipos de propuestas
Las entidades con estructura consolidada disponen de mayor capacidad para difundir sus propuestas y movilizar apoyos. Esto genera una competencia desigual con iniciativas de carácter más local, espontáneo o con menos recursos.
Se propone establecer categorías específicas según el tipo de proponente, garantizar igualdad de visibilidad por medios institucionales, elaborar un catálogo único de propuestas y proporcionar apoyo comunicativo a iniciativas con menor capacidad.
8. Proyectos con impacto restringido
Algunas propuestas financiadas a través de los presupuestos participativos tienen un ámbito de uso muy limitado, sin asegurar el beneficio colectivo ni el acceso abierto al conjunto de la ciudadanía.
Se propone priorizar proyectos con impacto comunitario, vocación de uso público y abiertos a toda la población, como mejoras en espacios compartidos, equipamientos de barrio o servicios universales.
9. Participación infantil simbólica
Aunque las ágoras infantiles permiten presentar propuestas, los niños y niñas no pueden participar en la votación final, lo que reduce el impacto de su participación y puede generar desafección.
Se propone establecer un circuito participativo propio para la infancia, con reconocimiento institucional, presupuesto específico y votación final adaptada, que garantice continuidad y retorno tangible de su implicación.
10. Plataforma digital poco accesible
La experiencia de usuario en la plataforma digital de votación presenta dificultades de uso, especialmente para personas con menos habilidades tecnológicas, dificultando la localización de propuestas y la formalización del voto.
Se propone mejorar la interfaz y usabilidad del portal digital, simplificar su navegación y ofrecer apoyo presencial o telefónico para garantizar un acceso universal efectivo.
11. Ausencia de un marco normativo estable
La ausencia de un marco normativo consolidado provoca que los criterios y procedimientos varíen en cada convocatoria, afectando a la previsibilidad, la confianza ciudadana y la consolidación de buenas prácticas.
Se propone incorporar las mejoras al Reglamento de Participación Ciudadana como criterios estables y vinculantes, con valores centrados en la justicia social, la transparencia, la eficiencia y la accesibilidad.

Conclusión:
Los presupuestos participativos deben ser una herramienta inclusiva, transparente y representativa. Para lograrlo, es necesario corregir las desigualdades, garantizar la trazabilidad del voto y ampliar los derechos de participación.
Solo así podremos consolidar una democracia participativa de calidad, al servicio de todos los barrios y sectores sociales.
Desde la Federació Veïns, seguiremos trabajando para hacerlo posible, entre todas y todos.